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Toluca y Metepec - Tradiciones : El rescate de la tradición de la quema de judas en Toluca

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por Margarita García Luna Ortega

Uno de los mejores prosistas de finales del siglo XIX en México, el periodista Manuel Gutiérrez Nájera (1859-1895) escribía en el año de 1888:

“La costumbre de quemar un Judas en la calle, como todas las costumbres antiguas, va desapareciendo poco a poco. Ya no atiende nuestros oídos el rumor agrio de las matracas ni se ven esos racimos de muñecos monstruosos, cuyo vientre pantagruélico rellenaban de tortas de harina. Judas va gozando de cierta impunidad.

Hubo un tiempo en que los autos de fe menudeaban, con regocijo de los muchachos callejeros; había Judas de tamaño natural, Judas ecuestres, Judas de a veinte duros y de treinta, Judas de casa grande y hasta Juditas microscópicos que los señores cursis se colgaban en el ojal de sus levitas. Un inglés que llegó a México en la mañana de Sábado de Gloria preguntaba inquieto si aquí se ajusticiaba por docenas. Hoy (1888) han cambiado mucho las costumbres. No se suspende el tráfico de coches durante el Viernes Santo, ni entran los carros ni las mulas enflorados cuando suena el repique de la gloria”.

La costumbre de quemar los Judas en México data desde tiempos muy antiguos, aunque no se puede precisar exactamente cuando comenzó. Algunos historiadores relacionan la “Quema de Judas” con las “Fallas de Valencia”.

El maestro Conrado Silva señala que cuando los turcos invadieron España se fomentó en la Península Ibérica la afición por la pirotecnia; con los excedentes de madera que quemaban con pólvora dando origen a las “Fallas de Valencia”.

Después de la conquista militar hispana del territorio mexicano, los evangelizadores idearon algo similar a las “Fallas de Valencia” aplicándolo en la Semana Santa a la quema de Judas Iscariote, el traidor de Cristo.

Este mismo autor señala también que existe la versión de que la “Quema de Judas” data del siglo XVII y surgió como una parodia de las ejecuciones realizadas por el Santo Oficio de la Inquisición que quemaba a los herejes; “a los prófugos o herejes se les quemaba en armazones de carrizo y los niños que asistían a las ejecuciones, con esa tendencia imitativa que los caracteriza, iban a sus casas y quemaban muñecos que fingían ser los reos del santo tribunal. Con el tiempo, la quema de Judas dejó de ser un juego de niños y pasó a ser diversión de adultos”.

Con el ingenio y gracia que lo caracteriza, el pueblo mexicano confeccionó los Judas representando no sólo a Judas Iscariote sino a personajes reales detestados por la comunidad o a diablos y figuras fantásticas representantes del mal.

Lo cierto es que la tradición pagano-religiosa de la quema de Judas es muy antigua, data de la época virreinal. Para finalizar la Cuaresma y la Semana Santa, el recogimiento que había imperado durante más de un mes –cuarenta días- se rompía ante la algarabía popular: a las campanadas que seguían por abrir la gloria se quemaban los judas dentro de una festividad popular. El abusivo carnicero, el tendero o personajes públicos se representaban sarcásticamente en figuras de carrizo y papel y ardían ante la alegría del pueblo.

La tradición de la quema de Judas prevaleció durante el siglo XIX y algunos escritores de fines de este siglo, como Gutiérrez Nájera, se quejaban de que esta costumbre iba desapareciendo día con día.

Todavía a mediados del siglo XX la “Quema de Judas” siguió prevaleciendo en varias ciudades del centro de la República Mexicana. Diego Rivera publicaba en “Espacios. Revista Integral de Arquitectura y Artes Plásticas” en el mes de junio de 1949 en un artículo titulado “Los Judas” que estas figuras quemadas el Sábado de Gloria, día final de la Semana Mayor “son obras de arte destinadas a ser sacrificadas, para alegría y diversión del pueblo que las produce…” Rivera añade que “el valor plástico de los Judas es enorme, es indudable que como objeto plástico, expresión conjunta de estructura, forma y color, en el arte del México actual, son indudablemente lo más valioso”.

El mismo Diego Rivera relata que el pintor Rufino Tamayo les había dado una gran importancia a los Judas al incluirlos en una exposición que presentó en un local comercial vacío en la Avenida Francisco I. Madero de la ciudad de México, ya que colocó pequeños Judas colgados de trecho en trecho entre sus telas. Con esta inclusión de los Judas mostraba la extraordinaria belleza de estas piezas de arte popular, “probablemente la mejor plástica actual de producción anónima” en México con un gran valor artístico local y nacional.

En la ciudad de Toluca se quemaron Judas en las calles de la ciudad de Toluca. Durante más de veinte años se suspendió en la capital del Estado de México esta tradición popular; pero por iniciativa del destacado pintor mexiquense Luis Nishizawa Flores, a través del Museo que lleva su nombre, el Instituto Mexiquense de Cultura ha convocado durante 16 años a los artesanos pirotécnicos de esta Entidad Federativa a un concurso para la elaboración de Judas.

Año con año se ha ido consolidando el rescate de la tradición de “Quema de Judas” en Toluca y hace 16 años se inició con la participación de ocho juderos y la quema ante 50 espectadores, actualmente tenemos en el Museo Taller Nishizawa 43 Judas que serán quemados ante cerca de 15,000 a 20,000 personas en la Plaza de los Mártires de la ciudad de Toluca el próximo Sábado Santo del 11 de abril a partir de las 13:00 horas.

Entre los judas que participan en este XVI Concurso se encuentran “El Narcotraficante” de Severiano Valdés Victoria, “El mal ejemplo del aborto” de Gloria Martínez, “El lobo que vino del infierno” de Yanet Vallejo, “Exterminador de demonios” de Angel E. Sánchez, “La crisis me está dejando cadavérico” de Rodrigo Reyes, “Rengo maldito” de Jaime Medina, “Judas en un jaripeo” de Sixto Medina, “Judas y su diabólica recesión” de Marcelino Medina, “El demonio de la crisis” de Juan E. Hernández, “A falta de agua en México nos bañamos con sangre” de Angel Ramírez, “Toreo, a pesar de todo saldremos de esta crisis” de Jorge L. Medina, “Atados a la telaraña del diablo” de Palemón Lara, “El cazador de narco, policías corruptos” de Olga L. Ramos, “El diablo petrolero” de Fermín Yáñez, “Asmodeo” de Hernán Eleno García y otros más.

Verdaderas piezas de arte popular mexicano serán quemadas el próximo Sábado Santo en la ciudad de Toluca. Estas obras constituyen una verdadera obra plástica por la fantasía, la creatividad y el ingenio de nuestros artesanos mexiquenses que manifiestan una vez más su calidad artística y un gran espíritu de denuncia de la problemática social que nos aqueja. Entre los juderos existe la idea de que con la quema de los Judas, de estas magníficas obras de arte popular, se exterminarán los problemas sociales que padecemos y se disminuirá el mal que flota en el ambiente.

La Quema de Judas en la ciudad de Toluca por lo regular se realiza en la Plaza de los Mártires de Toluca y no se pierda de disfrutar de esta tradición popular con profundas y significativas raíces históricas.

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